Decimos que una economía atraviesa un proceso de estanflación (o Stagflation) cuando sufre recesión e inflación al mismo tiempo. Este fenómeno era poco conocido para el mundo hasta la década de 1970. Antes se creía "ciegamente" (hoy hay mucha gente que aún cree, lamentablemente) en una relación inversa entre inflación y desempleo, que la economía podía optar entre una situación con baja inflación y alto desempleo o de alta inflación y bajo desempleo. Esta ley universal hasta ese momento tiene el nombre de "Curva de Philips".
Pero algunos economistas se dieron cuenta de lo limitada que era esta explicación. De dos maneras distintas plantearon el mismo problema y anticiparon, correctamente, las posteriores estanflaciones que sufriría el mundo. Ellos eran Milton Friedman y Edmund Phelps. Lo que argumentaban, básicamente, es que llegado un punto la gente generaba expectativas sobre la inflación futura y se anticipaba pidiendo salarios altos, haciendo cada vez más costoso en términos de inflación mantener el desempleo bajo. Admitían una relación inversa entre inflación y desempleo en el corto plazo pero no en el largo. Diría que,
a fuerza de datos, hace un par de años que Argentina está en el largo plazo. Es una locura, el mundo preocupado por generar inflación y nosotros con 20% de expectativa. ¿Alguno de los que lee este blog no espera inflación durante el próximo año?
El análisis no es simple, no es obvio que la economía argentina vaya directo a una estanflación pero sí es evidente que el gobierno hizo todo lo posible para que ello ocurra, ¿Desde cuándo? Desde que asumieron. Mucha gente esta de acuerdo en la política del modelo productivo y le atribuyen el crecimiento a tasas chinas a dicho modelo que consiste en mantener el tipo de cambio elevado para favorecer artificialmente a la industria poco productiva permitiéndole pagar salarios bajos. Ese mundo feliz está terminado. La política monetaria puede ser efectiva para controlar el tipo de cambio nominal pero no el real. Al no dejarlo ajustar por nivel, ajusto por inflación. Y hoy nos encontramos con el tipo de cambio real apreciado con respecto a los últimos 6 años y con expectativas de inflación.
Tiene razón Kirchner cuando dice que las cosas están complicadas. Si devaluás alivias un poco la caja pero también destruís el poder adquisitivo e inclusive podes llegar a generar un pánico. Nada te garantiza que la devaluación se pase a precios de inmediato a diferencia de 2001. No es obvio, en estas circunstancias, que la devaluación sea expansiva. Si te quedas en el molde, la expectativa de devaluación te liquida, suben las tasas de interés, aumenta el desempleo, quiebran empresas, etc. La situación es una mierda. ¿Qué nos queda?
- Rezar porque el precio de la soja siga subiendo y que la economía mundial, en especial Brazil, en el mundo se recuperen rápido. Esta sería la cuasi-salida fortuita y sin grandes costos.
- Reconstruir el mercado de crédito interno y el acceso al crédito externo. Es muy costoso (inclusive en términos de popularidad) y la confianza en el país está destruida. Pero Argentina no deja de ser un país atractivo para la inversión (si se descuenta el factor Kichner). Hay mucha guita en el mundo dando vueltas, esperando proyectos rentables que acá hay. Esta sería la salida elegante que quedaría para la sucesión K. No veo tanto a Cobos dispuesto a hacer esto (quizás sea un prejuicio erróneo a un radical razonable) pero sí a Lilita, Lole o Macri.